16 octubre, 2015

Catástrofes que nos muestran nuestros errores

A lo largo de la historia del ser humano las catástrofes han sido las que nos han ayudado a mejorar, por muy mal que suene. ¿Tendríamos ahora los tradicionales salvavidas de no ser por los naufragios de años atrás? ¿Se revisarían los barcos teniendo que cumplir una normativa para poder navegar? No lo creo. Hace poco estuve hablando de esto con el dueño de BalsaMar una empresa que vela por la seguridad en los barcos con una experiencia de más de 22 años a sus espaldas en el sector náutico, en mi opinión una de las mejores la verdad, y el caso es que esa conversación me hizo pensar y quiero trasladaros a vosotros algo que me resulta muy interesante.

Es la desgracia lo que nos obliga a mejorar algo con el fin de que no vuelva a ocurrir. Pensad en el 11S, desde ese fatídico día tenemos normas sobre subir botellas con líquido en los aviones por ejemplo. Pensad en el Titanic, creo que desde su hundimiento a nadie se le ocurre poner menos botes salvavidas de los que hacen falta en un trasatlántico y, probablemente, también hayan reforzado la coraza de los barcos para que no ocurra lo mismo. ¿Entendéis ya por dónde voy?

En 1994, en septiembre, se hundió un transbordador en el mar Báltico en el que murieron 852 personas, que se dice pronto. Por lo visto las compuertas delanteras no cerraron bien y fue entrando agua poco a poco hasta que se desestabilizó el barco. Desde ese día hay un doble mecanismos de cierre y doble alarma en cabina en caso de que no se cierren correctamente que avisará al equipo de navegación para que evacúen el barco o no zarpe.

Son los terremotos y tsunamis los que nos han enseñado a construir casas de madera, un material mucho más flexible que el hormigón armado y duradero, aunque a priori no lo parezca. Pensad en el Huracán Katrina de 2005, arrasó las costas de Louisiana, Missisipi y Alabama e inundó Nueva Orleans porque se desbordó el lago Portchtrain. Todo quedó arrasado, casas calles y hay una estimación de víctimas de más de 1300 personas.  Aún hoy en día están intentando resarcir los daños que sufrió la ciudad del jazz pero hemos aprendido algo, como siempre. Ahora las casas se construyen con columnas que las levantan varios metros sobre el suelo por si hay otra inundación y un dique, el más fuerte del mundo, se construye en el lago para intentar impedir una catástrofe parecida a la ocurrida hace ya 10 años.

Es como si el ser humano tuviera que darse primero el golpe para levantarse y aprender y, el caso, es que si no fuera tan horrible pensar en esas catástrofes sería hasta razonable porque ¿cuántas veces hemos pensado o dicho eso de que hay que dejar a las personas darse contra la pared para que aprendan de sus errores? Muchísimas ¿verdad? Pues aquí se aplica el mismo principio sólo que a escalas impresionantes.

Catástrofes que nos muestran nuestros errores