Existen actividades que nos llevan atrás en el tiempo. Nos devuelven a otros momentos de la vida en los que todo se hacía de otra manera. Vivimos en la era digital. Un momento en el que prácticamente todo puede hacerse desde casa. Sin que haya necesidad de salir al exterior y relacionarse con otros seres humanos físicamente. Comprar, hablar, fisgonear en las vidas ajenas e incluso visitar al médico puede hacerse vía online. La red e internet permiten que la vida se haya simplificado al máximo en numerosos aspectos.
No todo está perdido. Todavía quedan actividades que tienen que hacerse de la manera tradicional e implican interactuar con otras personas. Las actividades deportivas o grupales no decaen y siguen realizándose de la misma manera que fueron concebidas, al menos en su gran mayoría. Por otro lado, siguen vigentes actividades o aficiones precursoras de las redes sociales, pero de carácter analógico como la radioafición.
Puede que muchos se pregunten cuál o cuáles pueden ser las razones para convertirse en radioaficionado en un momento como este, en el que internet y las comunicaciones digitales están a la orden del día. Los radioaficionados tienen claro que su afición y la radio pueden ser consideradas como la primera red social global que, hasta el momento presente, no ha perdido su primacía. En tanto que las redes sociales funcionan en base a algoritmos, necesitan filtros y se disfrutan mirando una pantalla, la radio mantiene su parte humana y auténtica sin estar sujeta a esa saturación informativa que implican los medios digitales.
La radio sigue siendo ese punto de referencia para aquellas personas que siguen buscando el contacto directo, real e inmediato por el mero gusto del entretenimiento, sin que sea necesario que se produzca una urgencia o evento que lo motive. Sin olvidar que existe una comunidad a nivel global que adora el diálogo, intercambiar ideas y ayudarse mutuamente.
En qué consiste ser radioaficionado
Vivimos en una época en la que todos estamos, lo queramos o no, interconectados. Las únicas métricas que cuentan son los “likes”. Sin embargo, la radio hace gala de lo que es una verdadera conexión sin necesidad de que existan métricas que incrementen la vanidad. El poder de la voz y los lazos se crea resistiendo al tiempo y a la tecnología. En Onda Manía Electrónica y Comunicaciones, cuentan con más de veinticinco años de experiencia en radioafición y corroboran que siguen ahí, porque la radio sigue vigente para muchos.
Los radioaficionados son los que eligen formar parte de esta comunidad que permite experimentar con la tecnología y llevar a cabo sus actividades sin ánimo de lucro. Se trata de una actividad que, a nivel internacional, se clasifica como servicio, lo que implica que exista una regulación y normativa a cumplir. No todo el mundo puede ser radioaficionado y tampoco es posible comunicar haciendo uso de las frecuencias sin contar con la licencia correspondiente, la solicitud de indicativo y la autorización general.
La normativa de radioaficionado puede resultar complicada, por lo que vamos a proporcionar la información necesaria para conocer cómo es posible convertirse en un radioaficionado.
Radioaficionado es la persona que cuenta con la autorización correspondiente para transmitir por radio sin ánimo o fines de lucro. Debe tener como mínimo catorce años para poder obtener la autorización general y poseer conocimientos de radiotécnica para conseguir la licencia.
Hasta hace unos años, era indispensable y obligatorio conocer el código Morse, aunque en la actualidad ya no es un requisito; tan solo es un extra para aquellos radioaficionados más experimentados, expertos y apasionados. En pocas palabras, un radioaficionado es un entusiasta de las comunicaciones y la tecnología de radio que cuenta con los títulos y autorizaciones necesarias para poder comunicarse a través de las ondas.
Para convertirse en un radioaficionado con todas las de la ley, hay que seguir los siguientes pasos:
- Ser mayor de catorce años.
- Superar un examen oficial.
- Solicitar el indicativo una vez que se aprueba.
- Pagar las tasas de instalación de la estación (opcional).
- Cumplir la normativa técnica y de emisiones.
El examen se realiza en la Jefatura Provincial de Inspecciones de cada provincia y se compone de treinta preguntas tipo test, quince de ellas relativas a la normativa y las otras quince, a la técnica básica de radio. Para obtener un aprobado hay que superar al menos veinte respuestas y no se pueden fallar más de siete en la parte de normativa u ocho en la de técnica.
La solicitud para hacer el examen se presenta en la Jefatura correspondiente de forma personal, por correo electrónico o a través de la Sede Electrónica. El examen se hace de forma presencial en grupos reducidos y hay que presentar el DNI y llevar el bolígrafo. Los resultados se hacen públicos en días o semanas, según proceda. Una vez se aprueba el examen, se obtiene un diploma con el que se puede solicitar el indicativo o nombre de guerra en las ondas.
De forma opcional, se puede solicitar la instalación de estación fija, solicitando la autorización de instalación, haciendo una declaración del cumplimiento de normas y contando con un esquema básico de la estación. Esta solicitud no es obligatoria si se opera con equipos portátiles o móviles.
Hacerse radioaficionado conlleva una serie de costes; siendo el examen gratuito, la solicitud de indicativo cuesta entre veinte o treinta euros y la tramitación de la estación fija, sobre ciento treinta. La renovación, que debe efectuarse cada cinco años, es gratuita.
Una vez que se dispone de la licencia, se pueden utilizar radios DMR, HF, VHF/UHF, montar la propia antena, unirse a clubes, participar en eventos internacionales y ayudar en emergencias como REMER u otras redes.
Buenas razones para convertirse en radioaficionado
Convertirse en un apasionado de las ondas proporciona ventajas y beneficios que se convierten en buenas razones para estar en el aire. La radioafición permite que se aprenda y se adquieran conocimientos en muchos campos científicos como la electrónica, las telecomunicaciones, la propagación de las ondas, las antenas, la radiotecnia, etc. Esto contribuye al desarrollo personal y profesional.
Los radioaficionados cuentan con una oportunidad única de comunicarse con personas de todo el mundo de una forma menos digitalizada y más cercana. Lo que promueve intercambios culturales, permite compartir experiencias y construir una red de contactos, al mismo tiempo que ayuda en el desarrollo de habilidades lingüísticas e interculturales.
Sin duda, uno de los aspectos que más destacan en la radioafición es el hecho de que proporciona un servicio público y una respuesta de emergencia. Los radioaficionados pueden llegar a desempeñar un papel de gran relevancia en situaciones de emergencia, como pueden ser los desastres naturales, los cortes de energía o eventos imprevistos, ya que las ondas permiten proporcionar comunicaciones esenciales cuando otras infraestructuras fallan.
Otra ventaja o beneficio que proporciona la radioafición es la experimentación y la innovación que fomenta, en lo relativo al diseño de antenas, circuitos electrónicos, software y protocolos de comunicaciones. Los radioaficionados contribuyen a que se desarrollen nuevas tecnologías y aportan soluciones en el amplio campo de las telecomunicaciones.
Al mismo tiempo que proporciona un espacio para que se hagan actividades sociales y comunitarias, permitiendo que se reúnan y compartan intereses comunes, participando en actividades colectivas como competiciones, expediciones o eventos especiales. Este factor promueve la amistad, el apoyo y el intercambio de conocimientos de todo tipo.
Además de que los radioaficionados pueden participar en numerosas competiciones y desafíos, como puede ser un concurso de contacto por radio, la búsqueda de radiobalizas o el uso de satélites. Actividades que pueden llegar a convertirse en motivación y satisfacción personal.
También pueden participar en actividades familiares e intergeneracionales, ya que la radioafición puede venir de familia, lo que permite que se comparta una pasión común, se transfieran conocimientos y habilidades de padre o madre a hijo o hija. Los radioaficionados pueden participar en proyectos científicos y de investigación con sus observaciones, mediciones y experimentos llevados a cabo en aspectos como la propagación de ondas, la meteorología, la radioastronomía y la observación por satélite.
Por supuesto, no puede faltar en la lista que los radioaficionados desarrollan habilidades técnicas y no técnicas como la electrónica, la programación, la comunicación, la paciencia, la perseverancia, la capacidad para la resolución de problemas y toma de decisiones, etc. Como se puede comprobar, el mundo de las ondas es de lo más amplio y completo, además de resultar de lo más interesante y distraído.
La radioafición proporciona numerosas ventajas y beneficios a todos aquellos que la practican. Permite que se desarrollen habilidades de lo más diverso, que se amplíen los conocimientos en varias direcciones, contribuir a la sociedad y crear conexiones con personas de todo el mundo con las que se comparten intereses. Se trata de una afición de lo más gratificante y apasionante que proporciona a quien la realiza satisfacción personal y una sensación inigualable de pertenencia a una comunidad global de personas afines.
Convertirse en radioaficionado no es complicado, como ya hemos visto, y conlleva numerosos beneficios para quien se convierte en uno. En una era donde lo digital impera y no trae nada bueno en muchas ocasiones, volver a lo analógico y a lo más convencional reporta bienestar.

