27 junio, 2015

Cuerdas y nudos, herramientas del hombre desde la antigüedad

La cordelería y las cuerdas de algodón, cáñamo, etcétera han sido y son una de las más importantes herramientas del hombre y de la civilización humana. De ahí la relevancia y el prestigio que todavía poseen empresas especializadas como Cuerdas Valero. Y allí donde hay un cordel, también hay un nudo, tan útil para unir troncos caídos para conformar una primitiva embarcación como para mantener la sujeción firme del último modelo de zapatillas deportivas o para ascender con seguridad por una pared imposible.

“Existen distintos grupos de nudos, cada uno de los cuales se utiliza para diferentes fines: nudos de tope, nudos corredizos, bucles, gazas, vueltas y uniones, así como nudos de pesca para sujetar líneas finas y nudos de uso doméstico”, explica el manual de nudos marineros de la Marina Peruana, una eminencia en el tema de nudos. Los hay incluso de fantasía, realizador por el puro placer estético que produce observarlos. El material del que se componen las cuerdas es determinante para la fiabilidad del nudo. Por esta razón, compañías como Cuerdas Valero mantienen su apuesta tanto por materiales naturales –algodón, cáñamo-, como sintéticos –cuerdas de poliéster, polietileno, polipropileno-.

20En cuanto a la tipología, las variantes más populares de nudos son los denominados de empalme y de ayuste. Por lo general, requieren el uso de dos cuerdas o dos extremos de cuerda que sean de la misma clase y del mismo diámetro para garantizar la seguridad del enlace, como se puede observar, por ejemplo, en esa citada lazada de las zapatillas. Empezando por lo básico, está el nudo simple. Teniendo en cuenta que con ‘rodadura’ se alude a la parte de la cuerda donde se practica el nudo y que el ‘extremo final’ es la parte donde se ancla, el nudo simple consiste entonces en cruzar la rodadura por encima y por detrás del extremo final y una vez más a través del espacio que se crea fruto de estos movimientos. Es un nudo tan sencillo como resistente, muy difícil de desatar cuando se destina a la carga de un peso.

Otro nudo muy habitual y útil para los alpinistas es el conocido como ‘as de guía’, aunque últimamente ha caído un tanto en desuso al no encontrarse recomendado para soportar cargas oblicuas e impactos y por su tendencia a deshacerse cuando se pierde tensión en el mismo. En cualquier caso, aún mantiene su popularidad por su sencillez en el armado y desarmado, así como por su aguante de la tensión. Y, bueno, porque resulta práctico y asequible para amarrar las muñecas del amante en las sesiones de sadomasoquismo. Su elaboración sigue cinco pasos, que aquí acompañaremos de su regla nemotécnica, fácil de recordar por su grafismo.

  1. Hacer un pequeño lazo en la cuerda (no utilizar el extremo libre en el caso que uno solo de los dos lo estuviera). [Tenemos un lago y un árbol (un lazo simple con los cabos en vertical)].
  2. Pasar el extremo libre por el lazo, de abajo hacia arriba. [Una serpiente sale del lago].
  3. Rodear el extremo libre por detrás de la cuerda que sale del lazo. [Rodea por detrás el árbol].
  4. Introducir el extremo libre de la misma por el lazo, esta vez de arriba hacia abajo. [Y se mete en el lago].
  5. Ajustar el nudo [Para ajustar el nudo tenemos que tirar del árbol, sujetando la cabeza de la serpiente, su cola y la raíz del árbol].

Para quien no le gusten los ofidios, existe la misma pauta nemotécnica pero sustituyendo el lago y la serpiente por un hoyo y un conejo.

Un tercer nudo útil es el doble, de ocho o lasca, puesto que permite fijar una cuerda con sólo la ayuda de un agujero. Además, por mucha presión que soporte, resulta fácil deshacerlo. Se forma al crear un bucle con la cola de la cuerda, pasándolo sobre el extremo final, llevando de vuelta la cola de la ésta través del bucle de abajo.

Cuerdas y nudos, herramientas del hombre desde la antigüedad