23 febrero, 2016

¿Quieres vivir una experiencia auténtica?

No sé si será por el tema de la crisis que llevamos años atravesando, pero parece ser que las costumbres acerca del turismo de lujo hayan cambiado y evolucionado un tanto en esta última década. A día de hoy hoteles de prestigios como el Mercer Hotel Barcelona, frente al rococó y la visible opulencia de antaño, apuestan por los nuevos estilos de vida en los que hacer ostentación de su riqueza y alto poder adquisitivo no tiene cabida, de hecho está considerado como una práctica de mal gusto típica y atribuida a los “nuevos ricos”. En la actualidad se presta una atención particular a la arquitectura y al diseño. Éstos deben ser sobrios, sencillos, pero exquisitos. Por ejemplo si os metéis en la página web del hotel Mercer, constataréis que éste se encuentra ubicado en pleno casco histórico entre unas antiquísimas murallas romanas y unos impresionantes arcos medievales. El rico de hoy busca a toda costa exclusividad y vivir una experiencia única en un edificio espectacular, y ¿qué mejor que este tipo de hotel de gran valor arquitectónico construido sobre una parte de la muralla de la ciudad? Incorporar tal diseño en semejante lugar respetándolo y cuidándolo a la vez, ¡es tener don de maestría! Al hospedarse en semejante lugar, el viajero adinerado quiere sentir, vivir… El pasado, presente y futuro ya tan sólo forman uno. ¡Es un sentimiento maravilloso y embriagador!

Buscando originalidad a toda costa

shutterstock_298655165reducida

A estos ricos de hoy, que siempre van a contrarreloj, que disponen de un tiempo limitado, no les importa pagar un precio exorbitante por dormir en un hotel de prestigio siempre y cuando éste les ofrezca la posibilidad de vivir experiencias únicas. A veces, ¡ni siquiera les importa que estos lugares carezcan de comodidad si lo que les proponen es un concepto inaudito e insólito (como pueden serlo por ejemplo los iglús, tipis, cabañas en la cima de los árboles, etcétera.)! Han vivido tantas cosas, están tan hastiado de todo, que lo que buscan es novedad, siempre más novedad y más y más novedad… Pues estas nuevas generaciones son capaces de pagar lo que sea y de viajar a donde sea con tal de vivir una experiencia original y única, con tal que se les sorprenda…

Quizá todo ello se deba a la revolución económica y social que nos ha tocado vivir. Un orden que parecía establecido e inquebrantable para nuestros abuelos y padres, y que sin embargo ha dejado de serlo para nosotros a día de hoy. Quizá el “culpable” de todo ello sea este afán de producir sin cesar, no por necesidad sino por el mero hecho de producir por producir para consumir sin control. Con lo cual, todo ello queda inexorablemente reflejado en los distintos estamentos de la sociedad, y el del turismo –por supuesto– no hace excepción a la regla. Pues al sector del turismo (en el que los hoteles de lujo ocupan una plaza preponderante) también le ha tocado atravesar un momento crucial, un momento de cambios en lo que se refiere a sus conceptos y en sus cimientos. Las nuevas apuestas y propuestas en este sector tan sólo acaban de empezar. Uno de los retos imprescindibles será el de adaptarse a las nuevas exigencias de estos viajeros adinerados y difíciles de sorprender y contentar. A este ritmo puede ser que la Luna o el planeta Marte se conviertan con el tiempo en los nuevos y futuros destinos de vacaciones a la moda… ¡Quién sabe!

Sin embargo, hasta ahora y como buena estudiante de postgrado en turismo que soy, hoteles como el Mercer de Barcelona, son los que a mí me hacen soñar. Hoteles de ensueño y con alma, ubicados en lugares estratégicos cargados de historia. Lugares feéricos en los que la calma, el lujo y la voluptuosidad no son meras palabras sin sentido…

¿Quieres vivir una experiencia auténtica?