Conducir es algo que apasiona a muchos. La sola idea de tener un coche y echarse a rodar por la carretera sin mayor pretensión que la del disfrute, constituye una terapia en muchas ocasiones. Para otros, conducir es una obligación y una necesidad, ya sea para ir a trabajar, por el trabajo en sí o por cualquier otra circunstancia. Como por ejemplo que en su localidad, el transporte público no sea muy frecuente.
Independientemente de la razón, comprar un coche puede convertirse en un quebradero de cabeza. Presupuesto, tipo de motor, plazas, gasolina, diésel, híbrido, eléctrico… las opciones son muchas y variadas. Salvo que te apasione el tema y tengas muy claro lo que quieres, lo común es andar un poco perdido.
Uno de los factores de mayor peso a la hora de escoger un coche, es el presupuesto. Este aspecto puede condicionar en gran medida ante el tipo de coche a escoger, si es nuevo o de segundamano. En ocasiones por lo que vale un coche nuevo normalito, se puede adquirir uno de segundamano con mayores prestaciones y, lo mejor de todo, el rodaje hecho. No obstante, el precio no es el único factor a contemplar, la seguridad, la tecnología o incluso, la etiqueta ambiental con la que vienen, influyen de forma directa en la compra.
Ante la pregunta más frecuente sobre si es mejor opción un coche nuevo o de segundamano, podemos decir que los coches nuevos, han subido sus costes en gran medida, a lo largo de los últimos años. Esto ha llevado a un incremento en las ventas de coches de segundamano, a la vez que la antigüedad de los coches, supere los catorce años. Lo cierto es que los datos existentes, afirma que por cada coche nuevo que se compra, se compran dos de segundamano.
La mejor opción
La mejor opción es siempre diferente. Varía en función del comprador, su situación personal y una serie de factores como los que nos explican en E.E.Motor, profesionales del sector y conocedores de la mecánica de los vehículos.
Dentro de los factores más relevantes que los clientes tienen en cuenta a la hora de buscar un vehículo, la principal suele ser el presupuesto. Todo depende del dinero que se pueda o pretenda gastar en el coche. Si no se puede o quiere invertir demasiado, lo mejor es optar por los coches usados o de segundamano. El precio, ligado al presupuesto, influye notablemente en la elección. Un coche nuevo requiere hacer una inversión inicial mayor que uno de segundamano.
Pasamos al uso que se le va a dar al vehículo, puede ser que vaya a utilizarse a diario o solo de forma puntual. En el segundo supuesto, un coche usado puede ser la mejor opción.
En cuanto a la etiqueta ambiental, con la llegada de las zonas de bajas emisiones en municipios de más de cincuenta mil habitantes, las pegatinas son indispensables. Los vehículos que no disponen de etiqueta, no son válidos en la mayoría de las zonas de bajas emisiones (ZBE). Aquellos coches que disponen de etiqueta B, están cada vez más restringidos, mientras que las etiquetas C, Eco y 0, son las más aceptadas. Lo que pone a los compradores en una tesitura complicada: hay que tener claro si vas a necesitar cruzar esas zonas antes de optar por un coche de segundamano.
Pasamos a otro factor relevante: los costes de mantenimiento. Si se compra un coche nuevo, su precio será mayor. Sin embargo, no se gasta tanto en mantenimiento y posibles averías como en un coche usado.
La garantía es otro aspecto a tener en cuenta. Los coches nuevos cuentan con tres años o más, mientras que un coche usado, como mucho ofrece garantía por un año en caso de concesionarios profesionales y, de seis meses si se compra a un particular.
Llegamos a los impuestos. Sí, hay que tributar por los coches, pero no se paga lo mismo por un coche nuevo que por uno de segundamano.
Tener en cuenta la seguridad es importante. Los coches nuevos tiene la obligatoriedad de incluir los nuevos sistemas ADAS, lo que supone un vehículo más seguro y actualizad que uno utilizado, con menos tecnología y elementos de seguridad de vanguardia.
Por último, el tiempo de entrega. Una vez realizadas las gestiones correspondientes, el coche de segundamano es tuyo. Los coches nuevos pueden tardar semanas o meses en poder ser pilotados por su propietario.
En el caso particular de los coches híbridos y eléctricos, ya es posible encontrar este tipo de vehículos de segundamano. Por lo que cabe la pregunta sobre si es una mejor opción recurrir a uno usado o adquirir directamente uno nuevo. Los factores a tener en cuenta en este caso, son prácticamente los mismos, incluyendo aspectos como la tecnología, el acceso a las zonas de bajas emisiones, el estado de la batería y el mantenimiento.
Razones para decantarse por una opción u otra
Cada opción tiene sus pros y sus contras. Los coches de segundamano, cuentan con una ventaja principal que no es otra que su precio. Su devaluación es menor que la de un vehículo nuevo. Para garantizar el buen estado del vehículo, se puede recurrir a la DGT y solicitar un informe de antecedentes, con el que se puede conocer la historia del vehículo en cuestión, sus posibles fallos, etc.
Para algunos usuarios, la opción de vehículos de km 0 puede ser muy acertada. Siempre más económico que su equivalente recién salido de fábrica, un modelo actual y perfectamente equipado en cuestiones de seguridad, en comparación con los coches de segundamano.
La mejor manera de tener garantías sobre el estado real del coche a adquirir, se aconseja solicitar una revisión previa de manos de un profesional, antes de realizar la compra.
En el caso de decantarse por un coche nuevo, las ventajas son de otro calibre: se puede elegir color, equipamiento y añadir las especificaciones deseadas. Además cuentan con importantes y vanguardistas elementos de seguridad, como la alerta de colisión frontal, frenada automática de emergencia, etc. Se utilizan motores más eficientes, con menor índice de consumo y más sencillos de conducir. La fiabilidad y la garantía a nivel mecánico que ofrecen es otro de sus puntos a favor. Todas las piezas que componen el coche son nuevas, por lo que suelen contar con una garantía mínima de tres años.
Dentro de esta categoría, se encuentran los vehículos en stock. Aquellos vehículos que se encuentran expuestos en los concesionarios sin haber sido rodados en ningún momento. Se trata de coches que cuentan con unas características y color predeterminado, por lo que no son susceptibles de personalización. En cambio, pueden ofrecer un buen descuento si se compra en el momento, con el añadido de poder llevártelo en ese momento. No es necesaria la espera que requiere comprar un coche personalizado.
A la hora de comprar un coche de segundamano pueden surgir dudas, por lo que apuntamos a continuación, algunas de las pautas a seguir, llegado el caso, teniendo muy presente estos dos aspectos:
- Tras la firma de contrato el cambio de titularidad debe hacerse en treinta días.
- Los vehículos en situación de baja temporal, sin los impuestos al día o con multas no se pueden transferir.
Teniendo esto presente y sabiendo de ante mano que, las donaciones, herencias o divorcios que incluyen cambio de titularidad sin compra, siguen otra serie de pasos, los pasos a seguir son los siguientes:
- Verificar el estado general del vehículo: por fuera y a la luz del día para detectar golpes, comprobar pintura… Abrir el capó y comprobar aceite y correa de distribución. Neumáticos, amortiguación, verificar cinturones de seguridad, regulación de los asientos y cerraduras. Introducir llave de contacto y pulsar todos los botones, arrancar el coche y comprobar los pedales, probar en carretera (primero que conduzca el vendedor).
- Comprobar que es transferible y está libre de cargas como el impuesto de circulación, sanciones o limitación de disposición, embargos o precintos.
- Firmar el contrato de compra venta en el que deben figurar los datos del comprador, los del vendedor, los datos del vehículo, el precio de compra y la fecha y hora de la firma.
- Abonar o liquidar el impuesto de transmisiones. Debe justificarse el pago, la exención o no sujeción del impuesto de transmisiones patrimoniales (IPT), modelo 620 o 621, según proceda.
- Realizar el cambio de titularidad en la DGT, para lo cual se dispone de un plazo de treinta días, pudiendo hacer la gestión de manera presencial o en línea.
Como último apunte, comprobar que el vehículo en cuestión, ha pasado la ITV. Puesto que sin este documento, no puede circular y para realizar la inspección habrá que recurrir a una grúa o medio autorizado para transportarlo a la estación de ITV de elección.
Elegir un coche nuevo o de segundamano a la hora de adquirir un vehículo, es algo que se debe analizar. En muchas ocasiones, como ya hemos podido observar, puede ser mejor opción decantarse por un coche usado, debido a su menor coste, como ventaja principal. En otros casos, un coche recién salido de fábrica, es sinónimo de calidad y eficiencia para un uso diario.

