19 febrero, 2020

El cuidado de una persona enferma en casa

Ya sabemos que la vida no es un camino fácil. A veces nos van poniendo piedras en el camino que tenemos que saltar o sortear. Una de ellas es cuando un familiar enferma y sus cuidados se tienen que hacer en casa. Algo en tu vida cambia por completo. Ahora ya no puedes pensar en singular ahora lo tienes que hacer en plural. Por eso, el cuidado de una persona enferma en tu domicilio no es fácil, requiere de una serie de condiciones que hoy te queremos explicar.

En primer lugar nos vamos a tener que armar de sensibilidad, paciencia y fortaleza, pero también de conocimientos. La sensibilidad porque vamos a comenzar a comprobar aspectos muy íntimos de la vida de otra persona. La paciencia porque no será fácil, habrá un montón de sensaciones  de frustración tras la pérdida de la autonomía o con la sinrazón que a veces llega con la enfermedad. Y tenemos que tener mucha, pero que mucha, fortaleza física y psicológica, porque el cuidador asume una gran carga en esos dos ámbitos.

Organización en casa

Cuidar en casa exige también tomar decisiones sobre la organización de nuestro hogar. Incluso requiere que nos convirtamos en expertos en aspectos de índole jurídica y social. Y es que habrá que pedir ayudas  y solicitar subvenciones a las organizaciones y eso se tendrá que hacer. Tan difícil puede ser la adaptación que en muchas ocasiones, cuando llega la dependencia o la enfermedad a un núcleo familiar la institucionalización pasa a ser la primera opción.

Una buena opción es la de acudir a residencias de mayores y centros de día, donde encontraremos personal cualificado para cuidar a nuestros familiares, y por qué no decirlo, también un escenario preparado para aliviar el sentimiento de culpa que la mayoría de las familias sienten al dejar allí a sus seres queridos. Pero no siempre, por motivos económicos y de logística, se puede hacer. De ahí que cuando se decide que esa persona resida en casa, hay que tener algunas cosas en cuenta.

Fijar rutinas

Somos animales de costumbre, por eso tendremos que hacerlo con nuestro familiar. Es bueno que fijemos horarios, tanto para actividades tan rutinarias como pueden ser el baño, las comidas o irse a dormir, como para otras más de ocio, como salir a dar un paseo, jugar a las cartas con los amigos o practicar algún hobbie. Pero claro, no disponemos de todo el tiempo que necesitamos, por eso habrá que  hacer un estudio de disponibilidad.

Uno de los momentos más importantes es el de irse a la cama. El descanso es esencial en este tipo de gente para sentirse bien al día siguiente. Por eso es importante que la cama tenga todas las facilidades. Una gran opción es comprar una cama articulada. Estas camas son una gran solución para personas con dificultades leves para la movilización, incluso la mejor ayuda para levantar a una persona sin movilidad. “El objetivo es mejorar la calidad de vida de las personas con movilidad reducida”, aseguran desde Cuidaria, una empresa que es referente en la venta de camas adaptadas.

Como empresa especializada en el alquiler de camas articuladas y grúas para enfermos y personas mayores, nacen con mucha ilusión y ganas por mejorar progresivamente. Para ello la Investigación y el Desarrollo serán prioritarios y, sobre todo, los consejos y experiencia de los propios clientes.

Adaptar la casa

Es esencial realizar pequeñas modificaciones en el hogar para evitar posibles caídas, golpes o disgustos más grandes. Para empezar, hay que intentar que el anciano no se encuentre con obstáculos y que el espacio por el que se mueve esté bien iluminado. Algunos detalles que puedes tener en cuenta son la de poner una barra en la ducha a la altura del ombligo para que pueda sostenerse. O también colocar adhesivos antideslizantes en el suelo de la ducha para que no se resbale. Un dispensador de pared con jabón líquido es una gran idea. Como has visto lo esencial es evitar todo tipo de problemas.

Intenta que no haya alfombras, cables, muebles rotos, o no lo suficientemente estables, que puedan suponer un peligro para la seguridad del mayor. Con esto, ellos comenzarán a verse más seguros y querrán sentirse autosuficientes al andar por la casa.

El teléfono también es clave. Conviene que esté en un lugar accesible y visible de la casa. Además de dejar cerca una libreta o cuaderno en la que estén apuntados los teléfonos a los que pueda llamar en caso de emergencia.

A estas edades, una persona mayor puede llegar a consumir un número muy elevado de medicamentos, así que es absolutamente indispensable que seamos nosotros los que llevemos el control de las dosis y horarios indicados por el médico.

 

El cuidado de una persona enferma en casa