21 febrero, 2019

Sedación consciente

El miedo al dentista es algo que tanto niños como adultos sufren constantemente. Es como el miedo a las agujas, quien lo tiene, da igual si es adulto o un niño de cinco años, cuando ve acercarse una aguja se pone taquicárdico y su primer instinto es salir corriendo. Luego ya entra en juego el raciocinio, el control que tenga cada uno de sus impulsos y la relajación que haya podido aprender a lo largo de su vida, pero el miedo sigue ahí. Pues con el dentista pasa más o menos lo mismo.

Sin embargo, y a pesar del miedo que se le pueda tener a ese médico, la necesidad de sus cuidados es real para todos, por lo que nadie puede dejar de acudir a sus revisiones periódicas ni, por supuesto, a sus tratamientos en caso de necesitarlos. Debido a ello, y de un tiempo a esta parte, algunos odontólogos han tomado la determinación de administrar sedación consciente. Esta es una combinación de un medicamento que ayuda a relajarse (un sedante) y uno para bloquear el dolor (un anestésico), de este modo el paciente acaba por no notar prácticamente nada y, además, la sedación consciente nos permite recuperarnos rápidamente y retornar a nuestras actividades cotidianas poco después del procedimiento.

En Clínica Dental Plaza Prosperidad, expertos en sedación consciente en Madrid, definen la sedación consciente como un procedimiento que permite al paciente someterse a cualquier tipo de tratamiento sin ningún tipo de dolor ni ansiedad durante unas dos horas, tiempo más que suficiente para casi cualquier tipo de tratamiento odontológico.

Cada vez más demandada

A pesar de que no todo el mundo la conoce, este tipo de sedación es cada vez más demandada por los pacientes, lo que está obligando a miles de odontólogos a realizar los cursos pertinentes para actualizar su formación al respecto y poder ofrecerla en sus clínicas dentales.

También está empezando a ser muy común utilizar este tipo de sedación en niño o personas con discapacidad intelectual pues, en algunas ocasiones, son incapaces de controlar su miedo, lo que interfiere en el buen trabajo del profesional. Un niño con miedo, por ejemplo, que no deja de moverse e intentar huir, tendrá que someterse a anestesia general para poder tratarle porque, de lo contrario, intentar hacerle un empaste o cualquier otro tratamiento podría resultar muy peligroso. Sin embargo, la anestesia general conlleva unos riesgos que la sedación consciente no tiene como, por ejemplo, náuseas y vómitos, frío y escalofríos al despertar o desorientación entre otros mucho más peligrosos que podrían desencadenar incluso la muerte.

Para poder someterse a una sedación consciente no debes comer ni beber nada desde, al menos, doce horas antes, no debes usar lentes de contacto, debes comunicar a tu dentista si estás tomando algún medicamento previamente. A posteriori, no podrás conducir durante 24 horas, no podrás beber alcohol y deberás comer dieta blanda durante todo ese día.

Cabe destacar que la sedación consciente no tiene nada ver con una inconsciencia o sueño, es decir, que el paciente nunca pierde el conocimiento ni se altera su percepción sensorial.

Tipos de sedación consciente

Sedación consciente inhalatoria: este tipo de sedación es aquella en la que el paciente respira a través de una mascarilla nasal una serie de gases que, popularmente, reciben el nombre de “gas de la risa”. En España este tipo de sedación nunca ha sido muy utilizada pero en otros países como Estados Unidos sí ha tenido una mayor demanda, por eso podemos ver algunas películas, sobre todo de años atrás, en las que hay secuencias que ocurren dentro de clínicas dentales con el famoso “gas de la risa”.

Este gas es totalmente seguro, se trata de óxido nitroso, y lo que hace es dejar al paciente en un estado de gran relajación y bienestar.

Sedación consciente intravenosa: se administra por vía intravenosa, como su nombre indica, y utiliza una serie de fármacos sedantes que ayudan a controlar la ansiedad. Este tipo de medicamento es asimilado muy rápidamente por nuestro organismo por lo que hacen efecto en cuestión de minutos y permite al profesional médico controlar en todo momento la dosis que el paciente necesita.

¿Conocías ya la sedación consciente? ¿La has probado? Cuéntanos tu experiencia en los comentarios.

Sedación consciente