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Viajes de lujo, date el capricho

A cualquier lugar, en cualquier momento; sol@ o acompañad@, en pareja o con mascota, con tus hij@s o con toda la familia; en verano o en invierno, haga frío, calor, lluvia o viento; al mar, a la montaña o a la luna; en barco o en avión, en coche o en moto, en barco o de mochiler@; no importa cómo, cuándo ni porqué lo hagas, pero hazlo. Siempre que puedas, viaja. Agarra tu maleta y lánzate a la aventura de descubrir nuevas culturas, gente nueva  y la gastronomía propia de cada lugar, su historia y sus costumbres.

Viajar es altamente beneficioso para la salud y el bienestar personal. Al viajar abres tu mente, amplias horizontes, descansas de la rutina diaria, abres tu mente y cambia tu forma de ver las cosas, de enfrentarte al mundo y a los problemas. Un viaje, no sólo consiste en andar un camino de forma literal, sino que también simboliza una evolución personal.

Cuando viajas sol@ puedes aprovechar la oportunidad para conocerte a ti misma, para averiguar quién eres o qué es lo que quieres. Aprendes a quererte con tus virtudes y tus defectos. Aprendes a valorarte. Además, al no tener que depender de nadie más, puedes hacer todo lo que tú quieras. Ir de acá para allá sin dar explicaciones, y disfrutar de cada instante de tu soledad o de las nuevas amistades que vayas haciendo por el camino.

Igualmente, si viajas en familia, o en pareja, o con tus amistades, o incluso en un grupo, tendrás la ocasión de conocerlos mucho mejor, y aunque en ciertos momentos puede que llegues a odiarlos, en conjunto será todo positivo. La tolerancia, la paciencia y el respeto por las necesidades de los demás, son cosas que se aprenden viajando. O el valor de la amistad, por ejemplo. No hay como las posibles dificultades de un viaje para averiguar que junto a gente que te quiere, los problemas, no lo son tanto.

Si no viajas te pierdes experiencias inolvidables, únicas e irrepetibles. No te quedes amodorrad@ en tu sillón. Sal del bar de una maldita vez y suelta la caña. Aparta por un instante tu careto del ordenador y sal a descubrir el mundo.

Sevilla, uno de mis destinos favoritos

Yo acabo de volver de Sevilla. No era la primera vez que viajaba a la ciudad de la alegría pero esta vez me he dado el gustazo de hacerlo sola. Y no es que la gente me moleste ni nada por el estilo, pero creo que es vital hacer un viaje en solitario de vez en cuando.

Esta ciudad es preciosa. Sus gentes, su gastronomía, sus espectáculos de flamenco y sobre todo ambiente nocturno. Por no hablar del tiempo. Me encanta el clima sevillano, y más en esta época del año, cuando todavía no hace demasiado calor.

Y cada vez que visito Sevilla me hospedo en el mismo hotel, el hotel Mercer Sevilla, todo un clásico en la ciudad. En Mercer apuestan por la conservación y la puesta en relieve del patrimonio y la cultura de los edificios de todos sus hoteles de lujo (también tienen hotel en Barcelona). La integración de lo antiguo y de lo nuevo es una de sus señas de identidad, y por ello encargaron la reforma a la firma Cruz y Ortiz Arquitectos. Aquí, se puede disfrutar de un ambiente sobrio y refinado de un hotel 5 estrellas, en un marco típico andaluz. Cuenta con una elegante fachada clásica, un bello patio central, y alrededor de este, se descubren los arcos y los techos altos de la planta noble del antiguo palacete, así como la majestuosa escalinata original de la Casa Palacio Castelar. Y en centro del patio una fuente -un elemento decorativo tradicional en la cultura mudéjar. Todo ello conforma un escenario excepcional para la colección exclusiva de cuadros expresionistas del pintor Agustí Puig. Este hotel de lujo dispone de 12 habitaciones y suites, el restaurante gastronómico María Luisa, así como el FIZZ Cocktail Bar.En la azotea tienen una fantástica terraza con piscina y servicio de Pool Bar.

¿Se puede pedir algo más?

Y mi próximo destino, Barcelona, y por supuesto me alojaré en Mercer Barcelona.

Y tú, ¿te animas?

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